Recibimos carta de Carolina Barrios de Santa Fé, contandonos su experiencia y sentimientos sobre el trabajo realizado en Oro verde. Desde ya gracias Caro y seguimos esperando sus mails!!!
(En la foto los chicos de La Paz, Entre Rios)
Cuando el viernes 1ro de mayo me desperté e inicié un nuevo día, presentí que ese fin de semana sería especial…
Junto con mi bolso, el infaltable juego de mate y con mucho entusiasmo y expectativas emprendí el viaje hacia Oro Verde.
Ya el trayecto fue grato, en compañía de una personita muy cálida que sería mi compañera en esta nueva experiencia.
Oro Verde me recibió con un sol pleno, con un inolvidable camino bordeado de árboles imponentes, y con rostros - la mayoría de ellos desconocidos pero sonrientes y con un brillo especial en la mirada.
Constaté que mi presentimiento no fue en vano…. el lugar era especial, esos rostros eran especiales….
En el transcurso del encuentro, las dinámicas propuestas por los promotores permitieron que conociera y me identificara con gente que como yo, a pesar de las dificultades cotidianas que nos aquejan, no se conforma con aceptar una realidad predeterminada sino que por el contrario está convencida de que a la realidad la construimos entre todos día a día. Que si bien las cosas pueden empeorar también es posible intervenir para mejorarlas.
Fue una jornada de aprendizaje, de fraternidad, de proyección conjunta, de comunión. Despertó en mí inquietudes, quizá también algún temor al concientizarme de la responsabilidad de la cual no me puedo librar… pero la contención de mis compañeros, su disponibilidad con el ideal compartido, los disiparon renovando mi esperanza.
Sin dudas, fue una jornada bendita; destellos de divinidad se hicieron presentes: en el escenario natural que nos cobijó, en las palabras de los compañeros, en sus gestos, en sus sonrisas, en la oración compartida, en la música y las canciones que nos animaron el espíritu, en las angelicales voces de los niños cantores, en la emoción y en los abrazos de la despedida… y más que destellos en el Pan de Vida compartido.
Estas jornadas tan especiales fueron para mí el punto de partida de una nueva forma de transitar esta vida, abandonando la soledad, comprometiéndome en cada paso en cada gesto, animándome a afrontar lo que quizá antes consideraba difícil de superar, estando convencida de que con mis semejantes somos co-constructores de la realidad en que vivimos y que tenemos la posibilidad ineludible de hacerla más humana.
Gracias a los promotores, a todos los participantes y a Dios por darme la gracia de vivir tal experiencia.
Carolina


2 comentarios:
GRACIAS CARITO!! tambien para nosotros fue una experiencia más que importante...
SIGAMOS CONTRUYENDO JUNTOS :)
Isa -grupo promotor-
Hola Carolina! Me transmitió mucho de "vida" la carta que escribiste. Comparto con vos eso de descubrir "destellos de Divinidad" en esto que se esta gestando, si bien no estuve en Oro Verde, los veo en la gente y en como se van abriendo los caminos... Te cuento que soy de Paraná y no fui a la Jornada de Oro Verde, conocía de antes de acá a Pancho, Silvana, Pamela y Beto, y ahora tras la Jornada a Emiliano, Nadia, Eva, Adriana (con quienes estamos viendo la posibilidad de crear un centro de participación)... Abrir espacios para unir intenciones de proteger y elevar la dignidad de todo hombre, esa tarea me atrae tanto! Hay que difundirla y tratar de llevarla a lo cotidiano todos los días!!
Aunque aun no nos conocemos, te despido con un fuerte abrazo, nos une la misma "mision", y dale para adelante con Nueva Ciudadanía santafesina!!
Sofía
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